sábado, 22 de octubre de 2011

Al Estado y a las televisoras no les interesa que se vea cine nacional


Falta voluntad del gobierno para crear públicos, lamentó Gael García Bernal en el FICM

Al Estado y a las televisoras no les interesa que se vea cine nacional

Se congratuló por los resultados de Miss Bala, película que produjo: su repercusión ha sido tridimensional

El actor recibió ayer el Premio Tradicional Cuervo y la escultura El Ojo

Jorge Caballero
Enviado
Periódico La Jornada
Sábado 22 de octubre de 2011, p. 8

Morelia, Mich., 21 de octubre. Gael García Bernal fue directo a la yugular del principal problema del cine mexicano: la creación de nuevos públicos.

El actor y productor consideró que no hay interés del Estado ni de las televisoras nacionales para crear nuevos públicos que vean cine nacional. La televisión sigue siendo el poder mediático más grande y poderoso, en cuanto a lo económico, y el gobierno puede sentar ciertas reglas.

Dicha afirmación fue externada por el actor de Diarios de motocicleta en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en el contexto del debate que se abrió la semana pasada en la Cámara de Diputados, por los cuestionamientos a la calidad del cine mexicano, donde un sector de la comunidad exige más espacios para las producciones nacionales y otro, el de los exhibidores y distribuidores, que exige un aumento de calidad en producciones del país.

El actor, quien fue condecorado con el Premio Tradicional Cuervo, por su trayectoria cinematográfica y su tarea como embajador de la cultura de México en el mundo, precisó: El problema del cine mexicano es de voluntad. No hay que encontrarle el número o la cifra, el detalle económico, porque es una postura relacionada con una reinvención del país. Como ejemplo siempre se pone a Francia, nación que hace años apostó por la creación de nuevos públicos, y una década después se llenan sus salas.

Recalcó que si el gobierno hace lo correcto, en 10 años habrá más gente viendo y produciendo cine mexicano. Lo que queda claro es que no hay voluntad para apoyar sinceramente a crear un público mucho más grande que cine mexicano.

La entrega del galardón se realizó en el auditorio José Rubén Romero de esta ciudad. El protagonista de La mala educación, titubeante, dijo al recibir el galardón: Muchas gracias por este premio, porque siempre viene bien, sobre todo para invertirlo en... un par de proyectos futuros.

Reverberaciones de Miss Bala

García Bernal, productor de la cinta Miss Bala, de Gerardo Naranjo, elegida para la preselección que aspira al los Goyas y los Óscares, dijo: “Justo ahora ando muy emocionado por los resultados que ha dado Miss Bala, por toda la, digamos, repercusión que ha tenido, no sólo a escala mediática, sino a una un poquito más tridimensional. Hay mucha gente que aprecia la película y el debate que genera, y no sólo aquí en México, sino en otras partes del mundo”.

Durante la entrega, el presidente y la directora del FICM, Alejandro Ramírez y Daniela Michel, en ese oreden, aprovecharon para entregar a Gael García otro reconocimiento, El Ojo, del escultor Gabriel Marín, galardón que hace unos días se le confirió al actor mexicano Damián Alcázar.

Al entregarle la obra, Michel dijo: Es un gran honor, un orgullo, contar con Gael cada año; ha sido un amigo entrañable, respetadísimo, admiradísimo. Quiero darle un reconocimiento. Gael, de veras, muchísimas gracias por ser siempre un amigo tan, tan entrañable.

Por último, Gael García Bernal presentó, su reciente cinta El planeta más solitario, dirigido por la cineasta rusoestadunidense Julia Loktev, la cual tuvo un gélido recibimiento.

jueves, 20 de octubre de 2011

El Velador

En el pasado festival de cine de Guadalaja, tuve la oportunidad de ir a una de varias platicas de diferentes realizadores de documental, entre varios, muchos buenos, muchos malos, tuve la oportunidad de escuchar a Natalia Almada donde comento un poco sobre su documental llamado “el velador” el cual nos muestra la vida del homonimo en el cementerio de Humaya en culiacan sinaloa. Criptas gigantes, con aires acondicionados y hasta televisores (otros con estacionamiento) nos muestran un lado ridiculo pero interesante de los narcos mexicanos que hacen para que sus amigos o familiares descanzen.

una lastima que en la sala donde estuviera Natalia hablando estuviera llena de chicos de universidades los cuales solo fueron obligados mas que por necesidad en el gusto de aprender, verguenza cuando hacian preguntas como "¿conoces a tal poeta?" o estupideces asi llenan la sala.

Si tienen la oportunidad de verla, analizarla, disfrutarla, haganlo, les dejo una probada para sus comentarios.






La inmaculada Miss bala

Caperucita y el narcolobo feroz

Por
revista replicante, octubre 20

Miss Bala es un galimatías —de buena factura en la fotografía—, y por ello habría sido mejor guardar silencio o ser menos pretencioso. En este momento la simulación y los discursos de victimización —de películas inmaculadas— están rebasados. Se requiere de algo mucho más serio desde todas las áreas, incluso desde el cine.

María Elena está sentada en la sala de su casa. Una vivienda modesta, azul rey en la fachada, en la que no caben tantas fotos de la familia, mayoriteadas por las imágenes de su hija. Laura Zúñiga aparece, todavía en ese momento, reina de la belleza sinaloense. [...] “A ella le dicen muchas cosas, que le ponen que ‘Miss Pistolas’, que dejó la corona por las metralletas, pero ¿qué es eso?, ¿quisieran que les dijera lo mismo? Tienen hijos, hermanas. Aunque ella ha sido, como dicen, la mera, mera, la ‘Camelia’, las personas que cometen errores, ante Dios, son quienes más van a pagar, ninguna de las personas le vamos a pagar por ellos.—Javier Valdez Cárdenas, Miss Narco


No es de sorprender que jóvenes progre de discurso contestatario y peinado a la Thom Yorke aplaudan con euforia y al unísono la nueva película de Gerardo Naranjo, Miss Bala (2011). En ella encuentran la zona de confort para guardar silencio frente a la situación que vive el país —aunque lo dicen a bocajarro, eso sí, en las charlas de café o en las tecnofiestas: ¡No más violencia! ¡Fuera el gobierno ilegítimo! ¡Viva la revolución! ¡Viva el MoReNa! Expresiones suficientes para saciar su espíritu de reformadores sociales comprometidos con las causas más caras a una población vapuleada por la injusticia rampante que se vive en México.

En el apabullante ruido mediático del pasado mes patrio mexicano se alcanza a escuchar unas fanfarrias por esta “peli” y los efectos que produce en el corazón de los mexicanos, al grado de mandarla a competir por el Óscar y el Goya. La mirada sensibilísima del gran director de cine que conmueve las fibras patrioteras de casi toda la plantilla de comunicadores, periodistas, críticos de cine y los que se le sumen al viacrucis de un pobre hombre que fue en búsqueda de la voz y el rostro de la ciudadanía silenciada y encontró a una bella muchacha, de carnes firmes y bien acomodadas, devorada por los malditos narcotraficantes (¿Caperucita y el lobo?), a los que incluso —según ha dicho el cineasta— les pagó derecho de piso para poder filmar.

¡Por fin llegó la película que todo México esperaba! Después del nada que celebrar del infernal Bicentenario llega esta historia que revela, contundentemente, toda la verdad sobre la violencia que vivimos en este “México lindo y ¡qué herido!” El caso es revolcarnos en el dolor de la miseria humana que nos toca vivir. Los espectadores salen de la sala con un suspiro entrecortado: ¡Estamos de la chingada! (Moraleja: calladita, ciudadanía, te ves más bonita y luces más apetecible para comerte y luego vomitarte).

La mirada sensibilísima del gran director de cine que conmueve las fibras patrioteras de casi toda la plantilla de comunicadores, periodistas, críticos de cine y los que se le sumen al viacrucis de un pobre hombre que fue en búsqueda de la voz y el rostro de la ciudadanía silenciada y encontró a una bella muchacha, de carnes firmes y bien acomodadas, devorada por los malditos narcotraficantes (¿Caperucita y el lobo?), a los que incluso —según ha dicho el cineasta— les pagó derecho de piso para poder filmar.

No hay nada nuevo en Miss Bala. Por el contrario, es una sucesión de clichés y estereotipos, disfrazados o desvestidos, con la intención de apantallar o abrumar al espectador podrido de mensajes vacíos, contribuyendo negativamente a la discusión sobre lo que vive el país y, por si fuera poco, resolviendo —o resumiendo— de la forma más fácil, superflua y tajante: el problema de la violencia visto desde afuera, desde las notas del periódico, desde la tele-ficción y no desde la realidad o desde la llamada sociedad civil, desde los periodistas que investigan sobre el tema, desde los expertos en violencia de género, desde una visión amplia: la gubernamental, la de los narcotraficantes y, desde luego, la de los ciudadanos agraviados que denuncian abusos a pesar de las consecuencias. Tema complejo y con muchas aristas de por medio para batirlo en una sola vasija.

El trabajo, improvisado y oportunista, de Gerardo Naranjo, que aunque él diga lo contrario en la televisión —la misma a la que el critica en su película, por cierto— es sobre el narcotráfico y no sobre unos simples gatilleros extraterrestes que cayeron por accidente en un país llamado ¿México? Y que uno de esos aliens tiene cara de Juan Diego y que su diosa terrestre apodada “Canelita” se parece mucho a Laura Zúñiga Huízar, Miss Sinaloa, quien fuera detenida en diciembre de 2008 por soldados del Ejército Mexicano y policías preventivos en Zapopan, Jalisco, acompañada y acompañando a siete presuntos operadores y sicarios a las órdenes del Cártel de Juárez. (Véase con detenimiento el póster de la película: un indio mexicano lavando dinero en el cuerpo de una virgencita semidesnuda y violada en toda la extensión de la palabra). Todo eso ¿no es narcotráfico? Pongamos que es violencia en una narcopelícula. O como se quiera, pero es claro que a todas luces Naranjo se valió de la coyuntura para contar una historia de violencia, pero para ello es indispensable conocerla profundamente y no partir de la confusión para llegar a la catarsis mediática y volver a la tierra de nadie.

Las opiniones de los analistas, los intelectuales y de los mismos periodistas es de cierta conmoción; de una empatía general, como la de esos viejos sabios que conceden una caricia de consuelo al pueblo enmudecido por la masacre, sin un hueco para la crítica, porque ha llegado el gran anuncio de un mesías, quien buscó romper, vaya acierto, el prototipo del narcotraficante de sombrero y botas para revelarnos, frente a nuestros ojos, que los delincuentes son como todos: prietos como el color de la tierra, ya que todos somos indios de México. Nada más falso.

En el libro Miss Narco, de Javier Valdez Cárdenas, fundador del semanario sinaloense Ríodoce y quien ha sido seleccionado —el pasado 4 de octubre— entre los cuatro ganadores a los Premios Internacionales a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas, ubicado en Nueva York, al referirse a Ángel Orlando García Urquiza, quien fue detenido en diciembre de 2008 junto con su novia, Laura Zúñiga, Miss Sinaloa, explica que en una reunión para una sesión fotográfica en Culiacán, con la pareja, “Algunos amigos los acompañaban, periodistas del mundo de la moda y el espectáculo. Describen a Ángel como un hombre bien parecido, delgado, con formas atléticas, serio y educado. Que hasta parecía extranjero, colombiano o argentino y que además iba bien vestido. Lo confundieron con modelo. Tenía finta de todo, ‘menos de narco’, señaló uno de los fotógrafos que participó en esa sesión” [p. 256]. Miss Bala, aquella que le “encantó” al reportero estrella de Televisa, Carlos Loret de Mola —la película, la película, claro— está basada, ya se ha dicho, en una nota periodística sobre el arresto de la Miss.

El cineasta se habrá preguntado, tal vez entre el jugo de naranja, los huevos rancheros y el café, ¿por qué una mujer tan hermosa decidió relacionarse con un narcotraficante? Imagino al artista tratando de resolver esa complejísima cuestión mirando la televisión y leyendo algunas notas, elaborando viñetas en las que muerde balas y rehace infiernos, llegando a la conclusión de que no era necesario responder tanto porque sólo quería hablar de violencia y por ello se da el permiso de todo en la ficcionalización de la historia real, incluso mostrar escenas tan delicadas como esa en que la Policía Federal golpea a la Miss Baja California hasta hacerla sangrar antes de la conferencia de prensa, en algo que se parece mucho a las presentaciones de presuntos delincuentes por parte de la Secretaría de Seguridad Pública. El director olvida que México ya no vive a puertas cerradas en esta materia, pues las torturas ahora son más sofisticadas o se evitan tras la entrada en vigor, el 18 de agosto de 2003, del Protocolo de Estambul, con el que el Estado mexicano se obliga a cumplir compromisos internacionales con la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos relacionados con la protección de las personas de la tortura y el maltrato psicológico, pero ya no había tiempo para explicarlo porque la película se acercaba al final. Igual que en El Infierno (2010), de Luis Estrada, en la que para terminar ese desastre de guión habría que armar una patética balacera en la que se destruyera todo posible argumento.

Yo me pregunto, y le pregunto a Gerardo Naranjo, a los analistas, a los periodistas, a los ciudadanos, a todos los que salieron de sus casas para ir al cine (158 mil 088 espectadores a finales de septiembre, según datos de Canacine), ¿en dónde queda en esa historia de violencia el otro lado de la moneda: la participación de la sociedad civil, de los (y las) periodistas que se juegan el pellejo para informar diariamente, de los académicos que estudian la violencia de género; dónde está, incluso, la labor del mismo cineasta filmando esa historia que le inquieta?, ¿en dónde están las organizaciones internacionales que observan lo que pasa en México, dónde están los miles de espectadores que miran esa historia absoluta de un Dios que todo lo ve desde las alturas —escondido tras la cámara—: la realidad que se vive, que se respira y que se enfrenta desde muchos lugares y trincheras?

Miss Bala es una de las más absurdas películas del cine mexicano; aburrida como ficción e insuficiente como documento de coyuntura. La gran película sobre el narcotráfico, lo sigo creyendo, surgirá del ámbito del cine documental, el cual —sin dejar de criticar fuertemente lo que el presidente Felipe Calderón ha llamado “La lucha por la seguridad”— podrá ofrecer elementos para entender lo que acontece en el presente y una referencia documental que forme parte de la narrativa en un par de años. Miss Bala es un galimatías —de buena factura en la fotografía—, y por ello habría sido mejor guardar silencio o ser menos pretencioso. En este momento la simulación y los discursos de victimización —de películas inmaculadas— están rebasados. Se requiere de algo mucho más serio desde todas las áreas, incluso desde el cine. ®

lunes, 17 de octubre de 2011

El Adios de Kubrick

Los ojos bien cerrados

Por (obtenido de Revista Replicante)

Cuando el telón cayó, Kubrick no nos dejó con una más de sus víctimas girando en la rueda de alambre cual ratas de prueba. Nos dejó con la solución más clara a todos sus pasados enigmas. Evitó sacrificar a otro iluso, mató al dionisio que alimentó sus filmes.

Kubrick

Stanley Kubrick salió de esta vida con una broma, pero una que aclaró todo. Con el doctor William Hardford hojeando un periódico cuya nota de ocho dice: Lucky To Be Alive (y no cae en la cuenta de lo importante de ese estamento), intentando, por todos los medios, aplazar el instante en que debe, finalmente, despertar.

Llevado allí por el apremio de que una mujer ha dado su vida por ella, por el remordimiento de que su afán de darle un escarmiento a su esposa lo ha llevado a conducir a la ruina a un viejo amigo, jamás sabremos del todo el sentimiento que impulsa a Will a recibir una segunda advertencia y seguir en el empeño suicida.

Quizá la advertencia velada de Morfeo por no seguir perturbando el orden natural de su mundo, tarde o temprano debemos admitir que esos extremos nos rebasan en tal medida que no es imposible alargar el instante en que un poco de luz nos despierta, sí, una simple palabra, la última palabra pronunciada en una de las filmografías más esenciales de la historia del cine: Fuck.

Que es lo más humano, el impulso más cercano mientras se está despierto, del que no olvida vivir en pos de sueños, que como bien dice Alice, la esposa, “No valen una vida”. Salir del sueño de la misma manera en que Alice, una vez que ese maestro de la seducción húngaro le ha vertido el oído con esos sueños; la tentación alcanzable de subirse a ese mismo impulso que quizás tarde, la llevara a vestirse con una máscara en una orgía en mansiones que recuerdan la asolación y omnipotencia de un personaje del Divino Marqués.

Así, durante una pieza de vals, la imagen del doctor William está a kilómetros, y la naturalidad le lleva a cruzar la línea y volver a su sitio, porque le excita imaginarlo, pero sabe que si cede, será engullida y no volverá.

Stanley Kubrick salió de esta vida con una broma, pero una que aclaró todo. Con el doctor William Hardford hojeando un periódico cuya nota de ocho dice: Lucky To Be Alive (y no cae en la cuenta de lo importante de ese estamento), intentando, por todos los medios, aplazar el instante en que debe, finalmente, despertar.

Bastante consciente del desvarío al que está sometida, puede ver que Will desaparece llevado por dos mujeres excepcionalmente bellas que se sonríen entre sí como en conjura. Parece un teatro de figuras demoniacas que buscan hacer caer a ambos en ese sueño en que por fin escaparán de su aburrida vida marital.

Cuando la posibilidad es más que palpable, Will se zafa de ambas beldades; el pensar en el deber le permiten dominar el yo interno que ansía arrasar a esas dos tentaciones con su lujuria.

Y Alice se separa del sueño en la forma más tierna. La posibilidad está ahí, y por un momento está en las redes de ese auténtico émulo de Lloyd (el barman de The Shinning), pero dejándole un dedo en la boca le dice adiós para siempre. Por una vez en toda la filmografía alguien comprende lo que debe hacer.

Es Alice, el último alter ego de Kubrick, quien está dispuesto a encerrar de una vez por todas a ese extraño ente que impulsó su vida misma, uno que no te permitiría crear cine si no lo tuvieses dentro.

Ahora habrá la normalidad del esposo y la esposa ceñidos irremediablemente a su falidad, a su finitud; fumando yerba para descarriarse, pero sin salir más de la comodidad. Porque el salir para ellos ya es el lujo que no pueden darse sin desperdiciar todo lo demás.

Por eso quizá la confesión de esa infidelidad que no ocurrió, de Alice, inquieta al doctor. Él no sonríe, está contrariado, humillado. Claro que ha tenido sueños antes y la oportunidad de serle infiel a ella a cada rato. Después de todo, cada vez que el doctor William va a un lado, una mujer (y hasta el recepcionista del hotel, tarde en la película), se le lanza como si esto fuera un torcido sueño húmedo de su adolescencia.

Se nota hasta qué punto la vehemencia que utiliza Alice, su instinto de parecer una persona atrapada en su vida perfecta, es un guiño decisivo para que Will corra a buscar una especie de revancha. Pero la escapada de Alice sólo está en los estados del sueño. El primer personaje kubrickiano que no se deja arrastrar por el impulso onírico, hasta confundir la frontera entre lo real y lo que no lo es.

Luego el pulcro doctor recibirá tantas tentaciones en un trance francamente sacado de Goethe. Permanecer fiel no tiene que ver con moralidad o con respetar los preceptos del matrimonio: tiene que ver con no sucumbir ante el sueño, así terminar como uno de esos ilusos arrojados al matadero, en el universo de Stanley.

Así brega de una prueba a otra, hasta verse en la hipnótica reunión de máscaras. Ha llegado al infierno en taxi. Ve incrédulo cómo unos han decidido vivir en el sueño tras de la máscara, como príncipes disolutos en corte veneciana de una añeja época.

El sacramento es su perdición cada fin de semana, casi como los libertinos de Sade. Por eso el salir ileso de esa ensoñación sólo puede sugerirnos lo afortunado que es de estar en esa reunión de fantasmas y salir a la luz otra vez vivo, y escapar en taxi.

El sacramento es su perdición cada fin de semana, casi como los libertinos de Sade. Por eso el salir ileso de esa ensoñación sólo puede sugerirnos lo afortunado que es de estar en esa reunión de fantasmas y salir a la luz otra vez vivo, y escapar en taxi.

Pero hay algo irremediable con Kubrick: sus ilusos aman la destrucción, corren a ella raudos y veloces. El ingenuo doctor William quiere volver, y cuando la segunda advertencia llega, su paranoia no le permite más que trasladar la aflicción de la pesadilla al plano de lo real.

Vaya magia de Kubrick, donde sus secuencias y planos nos sugieren la realidad más cotidiana, pero no así la actitud de Mefistófeles de cada uno de los rostros que pueblan sus escenarios; eso, sumado a la tensión de la música y el aplazamiento de los gestos para insinuar la irrealidad dentro de lo cotidiano, crean esta pesadilla.

Al final poco importa su estructura de thriller, Eyes Wide Shut (1999) no va a terminar por resolver ningún nudo. Es por ello tan extraño cuando el doctor W regresa por la noche y ve la máscara en el lugar donde debería estar él dormido. Es ya la pesadilla que amenaza con atravesar su plano y acabar con su racionalidad. Su hermosa esposa duerme plácidamente al lado, es la realidad demandante de una explicación, una necesaria para seguir vivo.

Al fin está vencido, quizá no haya vuelta para él.

Parece el final de ellos dos juntos. Que por perseguir el anhelo todo irá a acabar entre ellos. Nada diferenciaría entonces al doctor Will de Jack Torrence. Pero Stanley-Alice, lo rescata.

Vaya gesto para despedirse de este mundo, que fue su laboratorio, poblado de conejillos de Indias. Will refuta el argumento de su mujer, “Un sueño no sólo es un sueño”, y dentro de ella sólo cabe la respuesta que puede volverlos al plano real de una vez por todas, pero no para siempre (es una palabra que le aterroriza, después de todo) de su finita existencia: fornicar.

Cuando el telón cayó, Kubrick no nos dejó con una más de sus víctimas girando en la rueda de alambre cual ratas de prueba. Nos dejó con la solución más clara a todos sus pasados enigmas. Evitó sacrificar a otro iluso, mató al dionisio que alimentó sus filmes. Ahora podrá como todos, finalmente, entregarse a una dulce muerte sin resurrección. Entonces el adiós estuvo completo. ®

Miguel Angel Granados Chapa


Good Night Sweet Prince
Pachuca, Hidalgo; 10 de marzo de 1941 - Ciudad de México, 16 de octubre de 2011

*gran perdida para el periodismo Mexicano

viernes, 14 de octubre de 2011

Fox Retro


si`ñor, la empresa de publicidad-creativo-productora Punga (de origen argentino) realizo este comercial para el horario de Fox llamado "fox retro" donde por obvias razones se transmitiran series viejas en este canal, lo interesante es la realizacion del comercial basandose en arte pixeleado y con una interfase 3d dejandome atonito y estupefacto por lo genial que esta. chequenlo.


Fox Retro from PUNGA on Vimeo.

Moonshine: Artists after dark


Pequeño....muy pequeño pero genial documental que nos muestra algunos trabajos y personas que trabajan para Dreamworks, creo que vale la pena verlo y disfrutarlo.

Moonshine : Artists after dark from alexis wanneroy on Vimeo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

la chora interminable: 29-09-2011


El ultimo programa de la chora, se que no he publicado nada de este programa hace meses, pero pues en honor a ello vuelvo a ponerlo espero les guste y estamos oyendoLos.

Charles M. Schulz, PEANUTS: A Golden Celebration.


"I have always believed that you not only cast a strip to enable the characters to do things you want them to, but that the characters themselves, by their very nature and personality, should provide you with ideas. These are the characters who remain in the feature and are seen most often. The more distinct the personalities are, the better the feature will be. Readers can then respond to the character as though they were real."

Charles M. Schulz, PEANUTS: A Golden Celebration.

steve jobs: good night sweet prince


STEVE JOBS
San Francisco, California, 24 de febrero de 1955 - 5 de octubre de 2011
---- Good Night Sweet Prince---

Gracias por darnos maquinas caras (algunas chidas) con componentes mas caros aun....aun que reconosco la importancia de algunas de ellas para lo que es ahora la computadora moderna.

lunes, 3 de octubre de 2011

scott Benson: redenzvous


Una animacion que "tecnicamente" explica lo que seria la evolucion junto con el crecimiento de la tecnologia en un tipo de videoclip para el grupo electronico Rendezvous, el animador se llama Scott Benson. y la merá verdad me fasino su estilo, chequenlo, saludos.

Rendezvous - The Murf from Scott Benson on Vimeo.