López Obrador no es progresistaescrito por:
José Ramón López Rubí Calderónlink al texto en su blog: López Obrador no es Progresista.
Él y otros dicen que lo es. Pero nunca lo ha sido. Por ahora me limito a insistir en tres puntos: 1) el Estado laico no ha desaparecido en México pero sí está recibiendo golpes desde dentro; no obstante, el supuestamente liberal juarista López Obrador no ha hecho, no está haciendo, un “movimiento nacional en defensa del Estado laico”; nada ha dicho siquiera (mucho menos algo en contra!) de las casi veinte acciones político-legislativas locales -formalmente, del PAN y, sobre todo, del PRI- que penalizan el aborto (violando derechos de las mujeres, favoreciendo públicamente una moral religiosa, golpeando libertades generales, burlándose del liberalismo y manipulando “la democracia”). López Obrador hace “movimientos sociales” cuando cree que hacerlos le conviene político-electoralmente. Y no está en la izquierda liberal, miente al decir que lo está; si lo estuviera, defendería el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y se opondría abiertamente a que se les encarcele por abortar. En todo caso, “su” izquierda es sociopolíticamente conservadora y antiliberal... y de qué nos sirve eso? 2) Como Jefe de Gobierno del DF, el peje vetó una Ley de Sociedades de Convivencia; ahora, sin él -y a pesar de él?-, la Asamblea Legislativa del DF ha ido más lejos: legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo… y, casadas, las habilita para adoptar. López Obrador no sólo no es ni el cerebro ni la mano detrás de sino que sigue sin salir a celebrar este logro (repárese en la palabra “salir”), logro que significa una decisión que sin duda puede enmarcarse en lo liberal-democrático, en cuanto a naturaleza, origen, proceso y efectos. Vaya, ni siquiera se ha pronunciado a favor. Esto es, no se ha pronunciado a favor de una efectiva igualdad de derechos entre heterosexuales y homosexuales. No se necesita ser gay para estar de acuerdo con el “matrimonio gay”, se necesita ser lo que el peje no es: demócrata liberal igualitario (las tres cosas; acaso el peje sea igualitario socioeconómicamente, pero nada más… y al respecto, aún queda el problema de los medios para el fin). Y NO se puede afirmar que está a favor al no haber dicho públicamente que está en contra; no se puede porque no hay necesidad lógica para ello, porque no sabemos qué dice en privado y porque en estas materias estar de acuerdo, verdaderamente estar de acuerdo, y apoyar, implica hacerlo explícito y público, sobre todo cuando alguien como político (alguien que lucha por el poder y, en este caso, quiere y necesita nuestro voto para llegar a la presidencia que ya no es lo que era) se dice de izquierda, demócrata y liberal; desde luego, tampoco se puede decir tal cosa porque, repito, cuando como gobernante legal y legítimo de la capital López Obrador tuvo poder para avanzar institucionalmente contra la discriminación lo que hizo fue proteger la discriminación, mantenerla: impidió la aprobación de una Ley de Sociedades de Convivencia. 3) Para López Obrador no existe nada que tenga que ver con legalización de drogas. Cuando no sólo dicha propuesta representa una cuestión de derechos y libertades sino cuando la “guerra contra el narco” del presidente Calderón “nació muerta”, es decir, está perdida, y, por tanto, significa un acto tonto y necio que de nada nos sirve. Por un lado, la violencia narca y el consumo riesgoso de drogas aumentan, por la prohibición y la “guerra”, y por el otro, adultos responsables no pueden usar legalmente cierta droga si así lo deciden libre y concientemente, sin afectar a terceros. ¿La alternativa? Legalización de drogas. Es “la” alternativa progresista. ¿Por qué no la propone López Obrador o, al menos, la despenalización? ¿Por qué no empieza a empujar el tema, a explicarlo y sensibilizar socialmente sobre él?
nota del autor a mi respuesta: