Los otros.... cine de Miguel Urrutia
Los otros
El cine del colombiano Miguel Urrutia
El cine del colombiano Miguel Urrutia
Por Taína Trujillo*
Una tabla cuadrada de formaica con un cepillo para limpiar la ropa en cada esquina queda convertida en un dolly apto para todo terreno. El creador de este aparato es el director y guionista Miguel Urrutia, quien da rienda suelta a su mayor vicio: inventar aparatos para producir cine a bajos costos, tarea que se le ha convertido en una filosofía.
Por eso cuando se entra a su estudio se ven las paredes repletas de aparatos que alguna vez utilizó en filmaciones o que están en proceso: tubos de todos los tamaños, que alguna vez fueron partes de bicicletas, ruedas de patines profesionales, cajas con tuercas y arandelas que le ayudarán a darle sentido al desvelo de la noche anterior cuando terminen siendo una grúa aérea, un rollier que mantiene foco en 360 grados. Lo interesante es que éste es un patrimonio que no guarda solamente para sus producciones, sino que busca impartir talleres para estudiantes, ayuda a sus colegas durante los rodajes a resolver problemas y por eso con los años se ha ganado la fama de inventor.
Pero también hace sus propias películas, la más reciente, que no fue seleccionada para ir a Guadalajara y que está en postproducción, se llama Flashback, volver a morir, una historia de suspenso psicológico que habla de los límites entre el amor y la muerte, un tema que parece el sello del cine colombiano, aunque en este caso la muerte no pasa por la violencia política. Sobre este asunto, el director afirma que no es cierto que la mayor cantidad de cine colombiano tenga que ver con la violencia del narcotráfico o de la política, sino que el trabajo de directores reconocidos en el mundo, como Víctor Gaviria, ha reflejado esa imagen y porque la política del actual gobierno colombiano es seleccionar para los festivales, siempre, una película de ese corte.
El cine de Gaviria, dice, ha tenido la misma factura desde hace veinte años, Rodrigo D es igualita a La vendedora de rosas.Independientemente de que me guste o no es una marca patentada, es la imagen del país, sus películas funcionan, gustan dentro de festivales y por lo tanto tiene mercado internacional... Chévere que Sergio Cabrera, el director de La estrategia del caracol, hubiera tenido la continuidad de Gaviria, en ese sentido es un ejemplo a seguir, pero en otros géneros que no son lo mío.
”Nosotros acabamos de producir una película y estamos en una vertiente de realizadores que tratamos de hacer buen cine con poco presupuesto. Hoy en día la tecnología nos permite equipararnos en calidad incluso a Hollywood, sin necesidad de trabajar con grandes inversiones de presupuesto. Hemos visto muy buenos resultados que han sido logrados con cámaras digitales caseras que han llegado a ganar óscares, como Quién quiere ser millonario, hecha con una cámara digital que era de gama alta, porque la calidad no se puede medir por la capacidad de una máquina sino por la efectividad del recurso. Y bueno, la idea no es hacer una película con esa cámara solamente porque sea más barata, sino porque es una cámara que permite trabajar de una forma no invasiva, para demostrar que es más importante el mensaje que la producción. En Colombia y en Suramérica somos varios los directores que tenemos esa visión, por ejemplo ha llegado a usar una cámara de fotografía dentro de algunas secuencias, eso es más revolucionario todavía. ¡Es la primera vez que se le da premio a una película digital y a nadie le importa eso!
Pero este tipo de imaginería no tiene un camino fácil en el mercado de la producción fílmica en países como Colombia, todavía causa sorpresa entre el gremio que estos directores hagan esa búsqueda estética. “Incluso lo miran a uno mal”, dice Miguel Urrutia, “y nos hacen mala publicidad ante inversionistas con el argumento de que usamos cámaras que no dan buena calidad, aunque la mía es seis u ocho veces mejor que otras con las que también se han hecho películas. Por ejemplo, los de Dogma trabajan con una cámara que daba la misma calidad de una de video casera y con esa hicieron ¡unas 200 películas!”
Pareciera que Miguel Urrutia es un director alternativo, uno de esos que busca la estética de los lenguajes visual y literario, pero no, él se burla de las etiquetas que se le han dado al cine en el mundo. “Es que eso de que le digan a uno: ¡Ah! Sus películas son inteligentes o hace cine de autor del que hace reflexionar a la gente... a mí no me gusta”. En todo caso se trata, dice, de hacer cine que sea visto por mucha gente, y si eso es el llamado cine comercial él se apunta tranquilamente en ese campo, aunque no lo podamos ver en festivales como el que acaba de pasar en Guadalajara.
Taína Trujillo
E-mail: tainatrujillo@yahoo.com.mx (revista replicante)




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